.
.

Afectan nuestro comportamiento
Las redes sociales aparecieron a inicios del siglo XXI como una nueva forma de comunicación. A través de ellas se pretendía acercar a las personas.
“Nos dan estatus, nos enriquecen, nos vuelven parte de un grupo”, expresó Naief Yehya, autor del libro Tecnocultura.
Juan Abelardo Hernández, experto en conductas sociales, dijo: “podemos reencontrar personas, tener contacto con gente que está lejos y podemos mantener comunicación simultánea, en ese caso el medio es extraordinario, porque una persona que no tiene las posibilidades de transportarse físicamente puede tener comunicación con personas que ha dejado de ver”.
El éxito de estas redes ha sido tal, que ya han dado el salto al mundo empresarial.
“Esta red, Linkedin es la única red global profesional donde el objetivo no es tanto estar al tanto de que hacen los amigos, intercambiar fotos, sino describirse uno mismo como profesional, básicamente plasmar la presencia profesional de uno en internet”, comentó Esteban Kusak, director para Latinoamérica, de Linkedin.
No obstante, la falta de controles adecuados ha llevado a algunos individuos, sobre todo jóvenes, a basar su vida social completamente en la red.
“Creo yo que el padre ve a sus hijos o los padres ven a sus hijos en esa especie de vacuidad de que están pegados a un monitor todo el día y que no tienen las sensaciones que tenían ellos cuando eran niños”, manifestó Naief Yehya, autor del libro Tecnocultura.
Generalmente, una red social inicia con un círculo de amigos cercanos, pero rápidamente deriva en una situación donde no importa a quién se conoce, sino cuántas personas se pueden conocer. Es tal la popularidad que pueden alcanzar quienes accesan a estas redes, que su uso se convierte en el centro de su existencia.
“Esto es un proceso adictivo al igual que puede ser a la marihuana o a cualquier otro enervante, ¿qué pasa? El placer social que da la red es un placer inmediato, en 5 segundos veo tu foto, te contesto, entonces esto me da tanto placer que a la hora de querer replicarlo necesito mayor dosis”, declaró Julia Borbolla, experta en Psicología y nuevas tecnologías.
La línea que divide a la diversión de la adicción es muy delgada.
“Cuando una persona deja de canalizar su energía en acciones donde es muy productivo y se dedica solamente a atender su facebook, su portal de internet, su Hi5 u otro portal de internet y no le reporta más beneficios que la energía que usa, entonces es cuando se vuelve muy peligroso”, expuso Juan Abelardo Hernández.
La adicción a las redes sociales, de acuerdo a los expertos, ocurre principalmente entre adolescentes y jóvenes. Son un sector cuya personalidad está en formación, por lo que fácilmente se pueden enganchar de manera irracional en una red social que, en principio, comparte sus inquietudes.
“Es el momento en que vemos que nuestras relaciones personales comienzan a estar altamente mediatizadas, nuestras relaciones amistosas, sentimentales o hasta sexuales comienzan a tener ese filtro tecnológico”, apuntó Naief Yehya.
Esta conducta compulsiva no solamente deriva en problemas de conducta, sino que el adicto puede ser fácilmente inducido por ciberdelincuentes.
“Le empiezan a dar celebridad, a través de ello para inducirlos después en pederastia”, destacó Julia Borbolla, experta en Psicología y nuevas tecnologías.
Contra este riesgo, no hay recetas mágicas, ni tampoco es recomendable mantener a la persona alejada de internet, simplemente, se deben seguir algunos consejos básicos.
“Estos papás tienen que ponerse a estudiar, tienen que meterse a la red, tienen que supervisar, la computadora tiene que estar en un lugar abierto, no permitir que haya momentos para esconderse, tienen que regular los horarios para entrar”, recomendó Julia Borbolla.
Con controles como estos, a decir de los expertos, es posible dar un uso positivo a las redes sociales.
“Es la conducta del individuo frente al medio, el medio por sí mismo no es bueno ni malo, el uso que se le da al medio es lo que se convierte en peligroso”, añadió Juan Abelardo Hernández.
blog comments powered by Disqus